jueves, 11 de junio de 2015

Materiales - Lápices de grafito por Daniel Salaverria




El lápiz es la herramienta de dibujo más versátil y sensible. Permite realizar rápidos apuntes o detallados trabajos.
Con el lápiz se pueden obtener trazos delicados y sutiles o generar gestos de gran fuerza y energía; además de permitir la combinación armónica de la línea y el tono.
En los lápices de grafito, el material natural se reduce a polvo y se mezcla con arcilla, la que se amasa hasta formar una pasta. Esta pasta se comprime y se estira hasta conseguir delgadas barras, las cuales se dejan secar antes de cocerlas en un horno. Después de la cocción se las impregna con una capa de cera, lo que permite conseguir trazos más suaves.
Más tarde, las barras (minas) se protegen con dos piezas de madera encoladas, generalmente de cedro.
Los lápices de grafito se fabrican en una variada gama  de gradaciones que van desde el más duro H, hasta los más blandos B.
La dureza de las minas está determinada por las proporciones de grafito y arcilla que se empleen en su fabricación.
Si contiene más grafito, el lápiz será blando, y viceversa.
La gama de lápices duros va desde el 9H (el más duro), al H (de menor dureza); y la de los blandos, desde el 9B (el más blando), hasta el B (el menos blando). Los lápices F son de dureza media y los HB, de blandura media. Estos últimos se emplean específicamente para la escritura.
Los lápices blandos producen trazos ricos y negros y son apropiados para bocetos rápidos y tonos expresivos, sobre todo cuando se aplican sobre papeles texturados. Tienen minas más gruesas y deben afilarse con cuchillas o papel de lija.





Plaza Constitución
Dibujo: Daniel Salaverria


Sanguínea
Dibujo: Daniel Salaverria


Útiles
Dibujo: Daniel Salaverria

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